Destrozo de la tormenta en el Megaestadio: Un panorama de abandono y controversia

16/02/2026 JJ
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La noche del sábado, una feroz tormenta azotó la región, dejando a su paso un saldo preocupante: se constató que varios tramos de chapa del techo del Megaestadio, ubicado cerca de la Laguna Don Tomás, habían sido levantados por la fuerza de los vientos. La jornada del domingo permitió a los visitantes del lugar observar estas roturas visibles desde distintas posiciones a lo largo de la laguna. Además, la avenida Perón, que se encuentra en esa misma línea, fue una de las zonas que sufrió mayores destrozos, reflejando el impacto del intempestivo clima.

Un proyecto inconcluso
La historia del Megaestadio se remonta a la primera gestión del exgobernador Carlos Verna, entre 2003 y 2007, cuando se proyectó la construcción de esta importante infraestructura en la capital pampeana. La obra, que debía inaugurarse para los Juegos de la Araucanía programados para finales de 2007, comenzó en agosto de 2006. Sin embargo, la empresa encargada, Inarco, enfrentó diversos contratiempos, siendo un error de cálculo en la estructura del techo la razón principal que llevó a incumplir los plazos establecidos.

A pesar de los dos mandatos de Oscar Mario Jorge y las extensiones en los plazos, la falta de avances por parte de Inarco culminó en 2015, cuando el gobierno le notificó que no se concederían más prórrogas para la finalización de la obra. Posteriormente, la empresa presentó un juicio contra la provincia, el cual resultó desfavorable para ella. En el fallo, se destacó que en abril de 2018 la firma Cinter ganó la licitación para montar el techo y que, en el proceso de ejecución, se estableció la responsabilidad del contratista para verificar el comportamiento estructural.

El 4 de junio de 2019, Cinter SRL presentó una Nota de Pedido advirtiendo sobre las excavaciones realizadas para descubrir la estructura de los cimientos, evidenciando la falta de bulbos de apoyo en los pilotes. Este hallazgo, al ser contrastado con los planos del ingeniero Eduardo Piehl, puso de manifiesto vicios ocultos en las tareas que habían sido previamente ejecutadas.

Conclusiones
La situación actual del Megaestadio no solo pone en evidencia la fragilidad de las infraestructuras en la región, sino también la deficiente gestión de proyectos a gran escala. Mientras el clima continúa siendo un desafiante enemigo, la falta de resolución y acompañamiento en la finalización de la obra plantea preguntas sobre el futuro de este emblemático espacio que, hasta la fecha, permanece sin concluir. Las autoridades deberán afrontar no solo la reparación de los daños visibles, sino también las responsabilidades que involucran a las empresas que han dejado sin terminar lo que podría haber sido un legado significativo para la comunidad.
 

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