
Interna peronista: Kicillof consolida su figura mientras Cristina Kirchner afronta rebeliones contra su liderazgo
07/02/2026 JJEl desembarco de Axel Kicillof al frente del PJ Bonaerense es un hecho. En la noche de este viernes se cerró un acuerdo de cúpulas para que el Gobernador reemplace a Máximo Kirchner en la silla presidencial del partido. Lo que resta definir durante el sábado son los consejeros. La vicepresidencia primera será para Verónica Magario, la compañera de fórmula del Gobernador. La repartija marcará los vencedores y vencidos de la negociación justicialista.
Kicillof se decidió a aceptar la presidencia del partido. Después de decir que no, terminó cambiando de idea tras la propuesta de Kirchner, quien ejecutó una jugada de presión que le terminó saliendo tal cual como la pensó. Salvó por el desembarco de la matancera en la vicepresidencia del partido.
En el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) huboe una decisión de jugar fuerte en el tramo final de la negociación para quedarse con la mayor cantidad de lugares en el partido. El argumento central fue que el mayor porcentaje del peronismo bonarense, identificado en los intendentes, los movimientos sociales y los sindicatos, está detrás del liderazgo de Kicillof. Exigen tener más peso específico en los lugares estratégicos del PJ.
Para el Gobernador es un salto arriesgado el que decidido dar. Porque tendrá que soportar una lluvia de interpretaciones políticas sobre el cambio de rumbo que pretende tomar. El porcentaje de lugares que queden a su nombre en el partido y la importancia de esos puestos, serán importantes para la presentación en sociedad de la renovación de autoridades. Esa puesta en escena será una muestra de qué tan fortalecido quedó el mandatario provincial en esta nueva negociación política con sus enemigos íntimos.
Kicillof trabaja en el fortalecimiento de su liderazgo. Lo hace con un estilo que pone muy ansiosos, y fastidiosos, a algunos intendentes que lo siguen. Son aquellos que esperan resoluciones más rápidas y concretas. Menos deliberación y más conducción vertical. Lo cierto es que el Gobernador tiene un estilo determinado, diferente al de los caciques del conurbano, y, hasta aquí, ha dado pasos hacia adelante. Más rápido o más lento, pero casi siempre para adelante. Cada uno con su librito.
Existe también una contraposición de fuerzas que, a medida que pasa el tiempo, va quedando más marcada. Kicillof gana terreno dentro del peronismo bonaerense, al mismo tiempo que Cristina Kirchner lo pierde. Su condena y su detención la aislan del sistema político y del electorado. Es una realidad que intenta combatir pero que va quedando configurada a medida que pasa el tiempo. La dirigencia que le responde disminuye y los conflictos que surgen tienen que ver con la reticencia a su conducción o, por carácter transitivo, a la de su hijo.
El cristinismo más duro parece estar en una etapa de resistencia en la provincia de Buenos Aires, mientras que el kicillofismo, aún con desencuentros internos, avanza hacia la ruptura del molde kirchnerista. Sea o no candidato a presidente, Kicillof puso en marcha un cambio de época en el peronismo. Iniciado desde la provincia que conduce pero que, en el tiempo que viene, tendrá un alcance nacional. Se animó a enfrentar a la líder más importante que tuvo el peronismo en los últimos años






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